Degeneración macular


¿Qué es la degeneración macular asociada a la edad?

Es una enfermedad que afecta la mácula o parte central de la retina, que es la que nos permite ver los detalles más finos. Altera, por lo tanto, la capacidad para conducir, reconocer la cara de las personas y ver de cerca o leer. Esta enfermedad representa la causa más frecuente de pérdida de visión a partir de los 60 años en el mundo occidental.

De esta enfermedad existen dos formas clínicas: la forma seca, que es la más frecuente, y la forma húmeda o exsudativa, que es la que más rápidamente ocasiona la pérdida de visión.

¿De qué manera puede afectar la visión?

Los síntomas más característicos son: visión borrosa, aparición de manchas en el centro del campo visual, distorsión de las imágenes, ondulación de las líneas rectas y dificultad progresiva para leer.

La visión periférica, en general, no se ve afectada, por lo tanto no aparece una ceguera total. No obstante, la pérdida de visión central puede ser muy severa y su instauración rápida en la forma húmeda de la enfermedad.

¿Cómo se puede tratar esta enfermedad?

Actualmente disponemos de varias alternativas de tratamiento que pueden permitir el control y la mejora de esta frecuente y seria enfermedad.

Para el tratamiento de la forma húmeda hay varias opciones. Desde hace unos años el tratamiento más utilizado ha sido la fotocoagulación con láser térmico, que todavía és muy útil en casos seleccionados.

La terapia fotodinámica (TFD), técnica que combina la acción de un medicamento que se inyecta por vía endovenosa y el efecto de un láser no térmico, también se ha usado para frenar la evolución de la enfermedad en muchos casos.

Los avances en la comprensión de lla angiogénesis (mecanismo de formación de los nuevos vasos sanguíneos que aparecen en esta enfermedad) han facilitado el desarrollo de fármacos dirigidos específicamente contra los factores causantes de la misma. El tratamiento con la administración intraocular de estos nuevos medicamentos anti-angiogénicos nos permite actualmente parar la evolución de la enfermedad en la mayoría de los pacientes.

No obstante, los factores claves para el éxito del tratamiento son el diagnóstico precoz y el tratamiento sin demora por un oftalmólogo especializado.